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El Campo de Gurs según el pintor-dibujante y refugiado Josep Franch-Clapers

Documento del mes: enero 2019

Campo de Gurs

Refugiados de Gurs. CAT ANC-539-N71/Fons Josep Franch-Clapers

El documento escogido para este mes es una obra del pintor-dibujante y refugiado Josep Franch-Clapers. Se trata de un dibujo hecho con acuarela y tinta china donde se ve un grupo de refugiados entre las vallas de un campo de concentración y unas letras integradas en el mismo dibujo que dicen “Camp de Gurs”. Pertenece a la serie del autor Historie vécue, también conocida como Sèrie del Camp de Gurs, que la componen un total de dieciocho obras, además de la portada y la contraportada. El documento que presentamos hoy es el primero de la serie, donde con una habilidad absoluta, Franch-Clapers fue capaz de reflejar sobre el papel, la dureza y el dolor de todas aquellas personas que les habían robado la libertad.

Josep Franch-Clapers nació en Castellterçol el año 1915. Inició sus estudios de arte en la Escuela de los Patrones Decoradores y en los años 30 se formó en la LLotja, donde descubrió la acuarela y obtuvo el primer premio de Acuarelistas de Cataluña. Pero su carrera como artista se vio alterada por el estallido de la Guerra Civil.

Combatió con el bando republicano hasta 1939, cuando Cataluña pasó a manos de los nacionales. Para muchos de los republicanos no hubo ninguna solución más que huir hacia territorio francés y, de esta manera, evitar las represalias del franquismo. Este éxodo de republicanos españoles hacia tierras francesas es conocido como “la retirada”. Ante esta situación, el gobierno francés hizo construir varios campos, con el objetivo “de acoger” a todos aquellos exiliados que huían de la España franquista.

Situado en el departamento de los Pirineos Atlánticos, en Nueva Aquitania, el campo de Gurs se levantaba como uno de los campos más importantes construidos por los franceses en aquella época. Allí, Josep Franch-Clapers estuvo internado durante un año.

Las condiciones eran paupérrimas, no había ni servicios médicos ni un estado de salubridad adecuada. La tierra era arcilosa, y a duras penas se podía sacar provecho agrícola, siendo el maíz y los campos de forraje los cultivos más generalizados.

El recinto hacía 1.400 metros de longitud y 200 de anchura, y tenía una superficie de 28 hectáreas. Constaba de 382 barracones de 25 m2 cada uno, con una capacidad de hasta 60 personas en momentos de máxima ocupación. Eran espacios herméticos, faltos de agujeros de ventilación, las paredes eran muy delgadas y dejaban pasar fácilmente el frío y la lluvia.

Al empezar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno francés empezó a utilizar el Campo de Gurs para internar prisioneros políticos, tanto aliados de la Alemania nazi como delincuentes locales considerados criminales peligrosos. Más adelante, después de la derrota de Francia ante Alemania, la administración y la custodia del campo pasaron a manos del régimen de Vichy, y Gurs fue utilizado como un campo de concentración para judíos.

Esta vivencia de Franch-Clapers en el Campo de Gurs, junto con su reclusión en el Campo de Saint Cyprien y al campo de trabajo de Saint Rémy, marcaron su producción de una manera más explícita.

El dibujo que hemos seleccionado es un testigo vivido de uno de los hechos más trágicos que tuvieron lugar en Cataluña al acabar la Guerra Civil. La obra plástica de Franch-Clapers, donada a la Generalitat de Catalunya y depositada en el Archivo Nacional de Cataluña, es un recuerdo de guerra que nos ayuda a construir una narrativa sobre los horrores y el dramatismo vivido en los campos de concentración.

Con la voluntad de acercar la obra del artista al público, el Archivo Nacional tiene una exposición en itinerancia titulada «Josep Franch-Clapers. L'èxode. El exili» en la que se reúne una muestra representativa de su obra.

Fecha de actualización:  07.01.2019

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